Mi Historia entre Vientos y Mareas

Mi Historia entre Vientos y Mareas

Historia de: ALEXANDRA SANTOS

Este es un momento de cambiar las creencias que tenemos del amor y siento que cuando compartimos la historia no solamente nos conectamos a través de la vulnerabilidad y nos damos cuenta que al final todos queremos lo mismo, queremos ser amados, escuchados y ser tenidos en cuenta. Todos hemos estado del lado del lobo y del lado de caperucita, pero al final es hora de bajar todos esos escudos que nos hemos puesto frente al amor; parte de bajar estos escudos es abrir el corazón y darnos cuenta que al final somos lo mismo, somos humanos que necesitamos ser amados. En la medida que abramos el corazón, que compartamos nuestra historia siento que vamos a ir cayendo en cuenta de estás cosas. Vamos a dejar tanta estrategía, tanta creencia que nos han hecho tanto daño durante tanto tiempo. 

Para hablar del amor con otro es importante hablar del amor personal, hablar un poquito de la historia de uno para entender muchas decisiones. Siento que parte de las heridas que nos generamos en el amor son por intentar encajar en los demás, en la sociedad, por querer cumplir con ciertos estándares antes de conocernos a nosotros mismos. Vivimos afanados por encajar y por seguir un checklist del primer novio tiene que ser a los 16 años, y cosas así.

Es importante que en todo momento, en la niñez, en la adolescencia, en la adultez, en la vejez, en todo, tengamos siempre presente que debemos seguirnos conociendo porque además somos seres cambiantes. Yo no soy la misma Alexandra de hace dos semanas que era hace 6 meses. Tenemos un derecho y es un derecho propio a vivir cambiando, a cambiar el pensamiento, a cambiar el sentir, por eso es tan importante tener conciencia, estar con los ojos abiertos, a entendernos y a honrar eso que sentimos y que pensamos. Pero, también a tener coherencia, porque la primera lealtad de la que se habla es la infidelidad en pareja, pero no se habla de la infidelidad con nosotros mismos. Siento que por eso se presenta tanta infidelidad en pareja, si yo no puedo ser fiel a mi misma, como le voy a ser fiel a alguien más, es absolutamente imposible, si yo no sé caminar, cómo le voy a enseñar a caminar a otro. 

Yo crecí dentro de esas creencias, dentro de una sociedad donde el ser soltera era casi que un pecado, el tener novio era un premio y si tenía novio tenía que cumplir ciertos requisitos. Entonces, era un noviazgo y un amor con una camisa de fuerza, tenías que verte de cierta manera, pesar ciertos kilos, saber comportarte de cierta manera, tenía que ser tímida pero no tanto, pero tampoco tan extrovertida porque los asustaba (eso me decían). Entonces, nuevamente están esas voces, los diablitos de las amigas y el angelito de los papás y al final uno no sabe ni quién es y se vende frente a otra persona a partir de lo que le dicen las amigas, de los miedos que le han implantado los papás y hasta las mismas películas de Disney. Hoy en día hasta en las mismas redes sociales, me parece terrible, estamos tan desconectados del amor por una sobreinformación que hay del amor y de un montón de estrategías donde se nos olvida que somos humanos, que todos sentimos, todos lloramos y que todos tenemos heridas; pero, así mismo todos queremos amar. 

Tengo 41 años y todavía hay gente que se preocupa más que yo de si tengo pareja o no. Yo estoy tranquila, me doy mi tiempo, viajo, me disfruto la vida y es como “¿Ale porque está soltera?” Cuando era pequeña rara vez tuve la oportunidad de explorar relaciones sentimentales. Mis padres, aunque intentaban ser flexibles, mantenían una estricta prohibición sobre el noviazgo hasta alcanzar una cierta edad. La comunicación sobre la sexualidad y las relaciones era tabú, limitándose a mencionarse en el contexto del matrimonio. Esto creó una especie de ignorancia en torno a aspectos fundamentales de la experiencia humana, como nuestras emociones, deseos sexuales y aspectos espirituales. Me sentía como si fuera un títere, con expectativas y requisitos que debía cumplir. Así que, cuando finalmente llegó el momento de tener un novio, mi yo adolescente rebelde quería un novio rebelde, apasionado y lleno de diversión porque las mujeres más grandes que empiezan a buscar estos rebeldes es porque no chulean cuando chiquitas el haber tenido ese novio cuando eran adolescentes porque estaban en esa camisa de fuerza y ese era el momento para hacerlo. Cuando uno ya pasa por ese novio rebelde dice “Por acá no vuelvo”. Pero, si no lo has vivido, te llegan los 30, los 40 años y te das muy duro en la cabeza con un novio así. 

Todo tiene un momento, las personas no llegan por casualidad, todo llega por una correspondencia perfecta del universo y muchas veces generamos tantas resistencias desde nosotros a partir de todo el ruido que tenemos en el exterior que nos evitamos aprendizajes y dejame decirte, a la vida no le importa el tiempo o la edad. La vida simplemente te dice tienes que aprender esto, lo vas a aprender a los 15 años, 20 años, 40 años o 60 años, pero si no pasas el examen lo vas a repetir y así mismo es con el amor. Siento que muchos no pasamos el examen. Nunca ha estado la invitación  a conocernos a nosotros, a estar solos, a respetarnos y amarnos para después poder compartir ese amor divino con otras personas. 

Yo conoci mi novio a los 16 años, pase del colegio a la universidad, quería hacer mil cosas pero no me iba por el miedo a estar sola, a llevarle la contraria a mis papas porque lo querían mucho, ya era parte de la familia y así duramos 7 años. Cuando termine con él yo ni siquiera sabía cuál era mi comida favorita, cuál era mi serie favorita, no sabía nada porque simplemente había estado tan inmersa en el mundo de él, en una etapa de crecimiento, de autoconocimiento, de evolución tan importante que de hecho yo escogí mi carrera basada en él, yo quería ser actriz y él me decía no eso es una boleta tú qué vas a hacer y darte besos con otros, no. Y claro, dentro de la inmadurez escogí finalmente estudiar comunicación social porque vi algo parecido en lo que quería, pero todo fue basado en él, no en lo que yo quería. Son unos costos muy altos el no conocerte y no sabía que podía ser así de fuerte el impacto. Después de trabajar mucho en mí aprendí a cuestionar todo, el porque nunca me revele pero me di cuenta que fue por no conocerme primero a mi y lo qué quería realmente. Nunca me había permitido conocerme, nunca me había permitido tener voz. 

A veces creo que nuestra mente está tan limitada, incluso en lo que somos como sociedad. Cuando empiezas a vibrar de otra manera, cuando se te abre el corazón, cuando viajas, cuando ves desde diferentes perspectivas tu vida, tú alma empieza a gritar más fuerte y ahí es cuando empiezas a cuestionar todo. Yo siento que todos tenemos un pequeño cuestionador dentro de lo que nos pasa pero no lo escuchamos. 

Nuevamente, soy fiel creyente de las leyes universales, hay una ley universal que habla de la correspondencia; entonces dice,  a ti te corresponde conocer ciertas personas y siento que lo que hoy soy  es gracias a cada una de las personas que pasaron por mi vida. El primer noviecito fue medio molestando, me hizo llorar horrible, el man me terminó frente a todo el mundo, con todos los amigos mirando, yo le lloraba y le rogaba; pero, hoy en día que miro atrás mis relaciones, había perdido mi poder, yo les estaba cediendo mi poder y nadie tiene el poder de tumbarte a ti, nadie tiene el poder de hacerte escoger otra carrera, nadie. Esto pasa cuando crees que no eres suficiente, cuando tienes heridas de infancia tan grandes que no te has atrevido a mirar atrás y siento que todos tenemos esa herida y estamos acá para evolucionar, para crecer y aprender. 

Después de ese novio a los 14 años termine con una rabia con los hombres terrible y empecé a nutrirme de películas de Hollywood donde las mujeres malas triunfaban, entre más hago sufrir al hombre mejor y eso se va quedando en nuestro inconsciente y lo peor es que va nutriendo el mundo como tal, porque está esa herida y voy contagiando a los demás. Todo viene desde la base de nosotros mismos, de no aprendernos a amar, de no atrevernos a mirar nuestras heridas, de no conocer que el otro muchas veces no llega ni siquiera a hacernos daño sino es más a regalarnos un aprendizaje y a abrirnos los ojos. Pero, si no aprendemos vamos a seguir repitiendo la misma historia. 

Tenemos tiempos diferentes, además el tiempo del universo no es un concepto igual al que nosotros manejamos. El tiempo del universo está basado en la consciencia. Solamente hay una manera de ver que unas reglas están, que no estoy cumpliendola y es rompiéndola; yo tengo que sentir desamor para volver a buscar una fuente de amor y entender que esa fuente no está afuera sino acá adentro. 

Está es mi historia de amor conmigo misma. 

Yo era una persona que no se amaba en lo absoluto y no lo podía ver, siempre estaba tratando de agarrarme al otro para que el otro me diera valor y ahí estaba mi adicción a una relación que duró 7 años. Terminé con ese novio e hice una lista para conocer gente, conocí al que fue mi esposo, me meto otra vez en una relación y me caso.  Mientras yo estuviera con alguien otra vez me volvía valiosa y digamos que mi proceso fue duro en cuanto al divorcio, como que trabajé mucho, fue paso a paso, digerir, me dio duro en mi ego. Yo creía que divorciarse era un fracaso entonces fue empezar a valer por mí y cuando estaba medio empezando a entender esto, me enredé con un amigo y la vida tiene una manera muy linda de decirte no has pasado, nuevamente estás esperando a que otra persona te dé tu valor, no has aprendido a amarte. Yo necesitaba un tiempo a solas para reconocerme.  Otra vez estaba preguntándome quién me va a dar mi valor, quién me va a ayudar a sostenerme, quién me va a guiar y llega este personaje me mueve totalmente el piso. 

Además, fue una relación pública que para mí era absolutamente nueva, donde mucha gente opinaba y señalaba. Yo ya tenía un hijo entonces tenía la responsabilidad de vincular a mi hijo con está nueva relación, eran muchas cosas y no me había dado cuenta que no me había tomado el tiempo para recuperarme, amarme, reconocerme y como definitivamente no había pasado la lección él se fue. Cuando se fue, les puedo decir qué es estar en el piso porque yo sentía que me iba a morir, tenía que hacerlo público, el ego juega un papel súper importante entonces era el hacerlo público, contarle a mi familia, me divorcie y me fracasó la siguiente relación, explicarle a mi hijo porque esta persona a la que le había cogido tanto amor se tenía que ir. Habíamos pasado pandemia juntos, habíamos pasado por muchas cosas juntos y me termino por telefono; yo ya había trabajado como terapeuta, ya había ayudado a muchas personas, había dado conferencias, había investigado sobre el tema del amor porque a mi me causo mucha curiosidad entender porque me había divorciado si tenía un matrimonio absolutamente hermoso. 

El día que el vino a recoger sus cosas, me tiré al piso, sentía que me iba a morir y dije voy a hacer yoga para tranquilizarme, pero en la mitad perdí completamente la fuerza física y no podía parar de llorar. Lloré por horas ahí hasta que pasó la señora que trabajaba conmigo y me dijo que ya necesitaba pararme, que llevaba horas en el mismo lugar. La puerta estaba entreabierta y vi pasar a mi hijo y dije no puedo seguir más acá, no puedo seguir así. Llamé a mi terapeuta y le conté que literalmente sentía que se me estaba rompiendo algo en mi interior, que me dolía físicamente el corazón. El corazón se rompe, pero yo no sabía, nunca había tenido una tusa a este nivel porque digamos, mi divorcio fue muy amigable, duramos un año y medio digiriendolo.

Tome todas las herramientas que había aprendido en la vida de coaching ontológico, de programación neurolingüística como Health coach y creé un programa para poderme levantar porque no iba a poder, yo sentía que físicamente no iba a poder, que esto me iba a ganar porque esto era levantarme a las 2 de la mañana con un vacío en el estómago y con una ansiedad de “Me voy a morir”.

Creé todo un programa que en algún momento saqué el curso (No lo he vuelto a lanzar) que se llama “Di next a tu ex” porque de verdad tenía que aplicarlo en mí porque no sabía cómo levantarme de esto. 

Hice un plan donde incluía meditación apenas me levantaba, después leía un libro que me nutriera y me diera tranquilidad, después hacía ejercicio, hice todo un tema con nutrición porque a veces nos llenamos de azúcar y qué pasa con el azúcar, que la insulina se va tope, después vuelve y baja y nos da la depresión el triple. La idea era sentirme bien entonces de verdad creé un plan nutricional con los alimentos que más ayudaban a subir el ánimo, los marañones fueron claves ahí, muchas verduras, muchos verdes.  Me hacía anclas de programación neurolingüística, reencuadre de programación neurolingüística para esos momentos que me daba ansiedad y ese sentimiento de me voy a morir. Y ahí se me ocurrió también hacer invitaciones a lives a terapeutas de todas las áreas, medicina tradicional china, terapeutas de pareja y esto se empezó a volver una comunidad de amor super linda que hasta hoy en día seguimos. 

En un momento, las mujeres me empezaron a atacar super duro, me decían que yo era una fracasada por mi divorcio, por la relación que se terminó y me abrí por completo, les dije esto es lo que les puedo ofrecer, no puedo ofrecerles nada más, yo estaba en los huesos. Esa relación fue como lo que me disparó para transformarme en el ser que soy hoy, en la comunidad que tengo hoy, en los temas que trabajo hoy, en conocerme, en sentirme, en tener esta fuerza y empezar a enamorarme de mí porque por eso no he vuelto a tener otra relación porque quiero que sea una relación súper consciente. He cambiado mucho mis conceptos de amor. 

Nuevamente, la ley de correspondencia era impresionante, me invitaban a salir porque obviamente todo el mundo era como muévete, él ya está saliendo con mil viejas, etc. Es como si siempre estuviéramos en una competencia de tratar de demostrarle al otro algo que no tiene sentido; cuando al final tenemos que demostrarnos a nosotros mismos estar bien con nosotros. Me acuerdo que una vez alguien me invitó a tomar un café y estábamos tomándonos el café y me pare y le dije que me tenía que ir, que no podía salir con nadie, que no podía hacer esto porque estaba rota. 

El amor no es un tema de profesión, no es un tema de edad, de verdad es el mayor aprendizaje que tenemos por eso es la energía y la vibración más alta. Ojalá se tratara de una profesión que si trabajas o no en televisión eso vale cinco, al final todos nos sentimos igual. 

Pero, miren que pasó algo muy lindo. Cuando yo trabajaba en E entertainment siempre estaba bien vestida, bien peinada, con mi familia perfecta, era de portaretrato. Cuando a mi se me cae el mundo porque literal se me desvaneció, todo lo que yo creía ser, creía haber sido, se fue. Pero, cuando abro mi corazón se me empiezan a abrir un montón de oportunidades, empiezan a aparecer un montón de personas y el poder de la vulnerabilidad al haberme abierto en público, así mismo se empezaron a abrir conmigo. 

Hoy en día todavía leo un montón de historias de mujeres, de hombres que me escriben contándome que se sienten mal por tal razón, entonces esto es de entender, reconocer y recordar que lo que nos conecta como seres humanos es la vulnerabilidad; no hay otra manera de conectarnos tan profundamente como con la vulnerabilidad.  

Todo lo que pasó fue perfecto. En astrología hay algo que se llama quirón, quirón en nuestra carta astral nos muestra la herida en lo que venimos a trabajar, cuando trasciende se vuelve algo muy poderoso; yo tengo a quirón en casa cinco en tauro, que es  precisamente el signo de mi ex. Un astrólogo hace mucho me dijo, tu novio es tu quirón. Yo tenía que encontrarme con él, tenía que pasar todo esto que pasé, tenía que aprender porque además la vida me fue poniendo maestros en el camino. 

Tome la decisión de encerrarme un año, donde estuve 100% dedicada a mi, a conocerme, entender qué quiero, qué me gusta y qué no. Tuve tres parejas, el novio del colegio, mi ex esposo y después del divorcio el otro novio, yo me había transformado en ellos, para ellos y por ellos, no tenía idea de quién era. Ese año estudie ángeles, me fui a retiros, estudié Tantra, hice un montón de cosas para conectarme con este ser humano que soy, este ser humano que amo y con el que a veces sigo peleando. Pero, me peleo de frente al espejo, con mis emociones, con mi vida, pero me amo más y me perdono más rápido, ya no me doy tanto palo y es algo hermoso. Cuando uno reconoce sus heridas, la vida te dice listo ya pasaste al siguiente nivel, ya puedes ver más profundo. 

Estamos en un momento de vida donde eso que nos está causando dolor es la llave maestra para abrirnos a un mundo de sanarnos profundamente, poder estar en paz, poder estar tranquilos y parar el sufrimiento. Van a seguir llegando momentos de tristeza, temas por evolucionar, pero no los vamos a ver desde el sufrimiento.  

Si se sienten atrapadas en la oscuridad deben permitirse sentir, llorar y aceptar su situación. Aceptar la vulnerabilidad y rendirse al Universo es un paso importante. La vida te dará las señales y las oportunidades para sanar y crecer, pero primero debes reconocer tus heridas y aprender de ellas. No existen coincidencias, y cada experiencia es una lección que te ayudará a evolucionar.

Este proceso de autodescubrimiento no solo se aplica a las relaciones de pareja, sino a todas las áreas de la vida, incluidas las amistades y la relación contigo mismo. Aprender a amarte y aceptarte tal como eres es esencial. El amor propio te brinda la capacidad de elegir conscientemente las relaciones y vivir con una mayor calidad de conexión en lugar de apego. El amor no es dependencia, sino elección y plenitud.

Acá les dejo la canción que me acompañó durante todo este proceso de mi vida y que me ayuda a levantarme en situaciones difíciles. 

 

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