Pet grooming, una cuestión de salud más que de belleza

SANROQUE

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Pet grooming se refiere al cuidado y mantenimiento de la piel, pelaje, uñas, oídos y dientes de las mascotas (perros y gatos). Aunque muchas personas piensan que el grooming para las mascotas es un lujo, en realidad es un tema de higiene, por lo tanto de salud. Cuando no se lleva una rutina de higiene las consecuencias pueden ser muy graves, como caída del pelo, dermatitis, hongos y bacterias en la piel, otitis, pérdida de dientes, mal aliento, uñas encarnadas, olor desagradable; y que tu mascota se vea y se sienta mal.

Cuando una mascota entra a la peluquería, lo primero que se hace después de escuchar los requerimientos de su dueño es revisar a la mascota (piel, pelaje, dientes, uñas) y considerar su edad, condiciones físicas y temperamento, para así determinar el proceso a seguir.

La clave al momento de elegir un servicio de grooming está en la calidad. Los factores a tener en cuenta deberán ser el uso de cosmética y herramientas diseñadas especialmente para perros/gatos, la adecuación e higiene del espacio y profesionales capacitados, que con amor y paciencia, respeten la integridad de los animales por encima de todas las cosas. Como bonus track, en la actualidad es posible encontrar variedad de peluquerías vitrina, donde las personas pueden presenciar la sesión de grooming e incluso en algunas puedes ir a bañar a tu mascota con la guía de un profesional.

El precio será también una variable que dependerá de las condiciones económicas tanto de la persona como de la zona donde esté ubicada la peluquería, los productos y el terminado del corte. Es comprensible que el presupuesto asignado a la mascota no sea igual para todos, sin embargo, la reflexión deberá estar encaminada a preguntarse y cerciorarse de las condiciones mínimas anteriormente mencionadas. Un manejo indebido o el uso de productos no aptos (e incluso la calidad del agua) podrían generar afecciones a largo plazo, que al final resultarán en facturas de veterinario extensas y lo peor, a expensas del sufrimiento de la mascota.

Éstas son algunas de las frases de los clientes al momento de sacar sus billeteras: “sale más barato lavar el carro que a mi perro!”, “la manutención de mi hijo nunca fue tan cara!”, “todo eso le hacen? Eso ni a mi esposa!”. Lo divertido del asunto es que al siguiente mes, sagradamente están solicitando una cita para Lunita o Matias, y eso sí, “que quede bien [email protected]!”.

Encontrar clientes que valoren la calidad por encima del precio ha sido un reto del día a día, es todo un tema el educar y realizar un acompañamiento para que entiendan la importancia de invertir en el bienestar de su mascota a través de un servicio de grooming adecuado.

A fin de cuentas, lo más importante es basar la decisión en la premisa que el baño y/o la peluquería debe ser un hábito de higiene tan importante como lo es su alimentación y que es una cuestión de salud más que de belleza.