Terapia para locas

María Paula Rueda

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¿Alguna vez has sentido que tu rutina te arrastra y te agobia? Y aunque la has escogido voluntariamente y de muchas maneras la disfrutas ¿a veces te resulta tan demandante y pesada que  preferirías cerrar los ojos y olvidarte de todo? Si tu respuesta es afirmativa te invito a que realices las preguntas y ejercicios que propongo en este artículo.

 

No sé como sea tu cotidianidad,  si eres casada, soltera, madre de tiempo completo o ejecutiva, si trabajas en casa o en oficina, si eres empresaria, independiente o empleada. En realidad poco importa cuál sea tu estilo de vida, tu edad o tu ocupación. La pesada inercia de hacer sin parar nos puede atrapar a todas en un juego lleno de excusas e inconciencia. Podemos hacer para ser mejores en algo, hacer para ayudar a otros, hacer para ganar más, hacer para demostrar que somos capaces, hacer por obligación, hacer porque no sabemos parar, hacer para no sentir vacío, hacer para olvidar. Sin importar cual sea tu excusa para hacer sin parar, te invito a que respondas con toda honestidad las siguientes preguntas: ¿para qué haces lo que haces? Léeme bien, no te pregunté ¿por qué haces lo que haces? Sino ¿para qué? ¿Qué estás buscando lograr con tanto movimiento y actividad?

 

Si tus respuestas hacen sentido y estás invirtiendo tu mayor recurso en la vida, que es el tiempo, en aquello que te parece esencial para ser feliz y encontrar tu sentido de vida, puedes dejar de leer esta nota. Sin embargo, si te das cuenta que estás invirtiendo tiempo precioso en asuntos que no te nutren y no están conectados con la vida que quieres vivir, si tienes poco tiempo para atender lo que amas, te nutre y te conecta contigo, quisiera que pararas por un momento ahí donde estás… Detén tu movimiento y respira… abre espacio dentro de ti en cada inhalación y suelta en cada exhalación lo que te distrae de estar presente.  Hazlo varias veces antes de seguir leyendo.

 

Ahora pregúntate: ¿cómo me siento en mi cuerpo aquí y ahora? Reconoce las sensaciones de tu cuerpo…  ¿qué emoción aparece en este momento? Date unos minutos para reconocerla… y por último pregúntate ¿qué necesito aquí y ahora? Haz silencio y escúchate más allá del ruido de tu mente. dentro de ti moran las respuestas a todas las inquietudes que surgen si aprendes a silenciarte, aquietarte y escuchar lo esencial.

 

Esto es lo que hacemos en terapia, abrimos espacio para escucharnos desde lo profundo, conectamos con lo que sentimos y pensamos, reconocemos lo que nos desconecta, limpiamos lo que nos pesa, llevamos la luz de nuestro amor y nuestra conciencia a las zonas más oscuras de nuestro ser para atender las necesidades esenciales que surgen y así, vivir una vida más responsable, consciente y feliz.

 

 Es usual que la gente diga que la terapia es para los locos y de alguna manera tienen razón; es una locura vivir desconectados y tristes, aplazando necesidades esenciales, llenándonos de trabajo, relaciones tóxicas, sustancias tóxicas para sobrevivir y sentir emoción. Es una locura vivir anestesiados y distraídos. Es una locura tener mas vida virtual que vida real, vivir en el pasado y en el futuro y no en el presente, el único tiempo real.

 

Así es que si reconoces que la locura también te habita, te animo a que busques un espacio para recuperar la cordura: ve a terapia, medita, ora, sigue un camino espiritual, abre espacio en tu agenda para conocerte, afinarte y soltar lo que no te deja ver tu verdadero ser.